Semana 23 de gestación

Comienza la semana 23 de tu embarazo y tu bebé ya mide entre 24 y 25 centímetros y pesa aproximadamente 300 gramos. Durante esta semana se marca un hito en la pigmentación de su cabello y sus cejas gracias a su genética.
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EL BEBÉ
Ahora tiene mucha energía y sus movimientos dan cuenta de ello. Ya puedes percibirlos con más intensidad y sus movimientos dejan de ser erráticos para tener una mayor coordinación muscular. Ahora bosteza, se estira, duerme, sonríe, se chupa los dedos, se mete los dedos de los pies a la boca, y tal vez ya tenga registrado que esos movimientos le gustan y por eso los repite.

El oído y el equilibrio que se relacionan, comienzan a interactuar y los órganos del oído interno del bebé han madurado lo suficiente como para enviar señales al cerebro, por lo que sus movimientos empiezan a responder a estímulos claros, percibe frecuencias de sonidos más altas y lo que es más sorprendente, el bebé puede aprender y recordar gracias a su propia experiencia, todo ello por cuenta del desarrollo de su sistema nervioso.

En este momento empieza la producción de surfactante dentro de los pulmones, esta es una sustancia que mantiene la permeabilidad de los alvéolos que se encuentran en desarrollo. Ahora la piel ya no es translúcida sino que se ve rojiza y arrugada, como flojita, esperando a ser llenada por las capas de grasa.

La piel de tu bebé irá tomando color aunque seguirá ajustándose durante su primer año de vida, lo que todavía no registra un color determinado es el iris de sus ojos, que podrá seguir cambiando hasta cumplido un año.

LA MAMÁ
Debido al aumento de sangre disponible y las necesidades actuales de tu cuerpo, tu ritmo cardiaco ha aumentado, por eso si en algún momento te sientes ahogada o que te falta el aire, y si sudas demasiado, no te excedas, descansa, haz una pausa, hidrátate y respira.. Al tener un estiramiento de la piel podrás empezar a notar que te pica; cada que presentes esta molestia procura hidratarte bien en lugar de rascarte.

Por el crecimiento de los senos es importante contenerlos con sujetadores que no molesten, pueden ser tops, o sostén que no tengan metales que ajusten y maltraten, pero que te puedan sostener. Verás como además de la línea alba que habíamos hablado que se va dibujando sobre tu abdomen, tus pezones y areola seguirán el mismo camino presentando una coloración oscura, será la ruta que llevará a tu bebé a alimentarse al nacer.

En la medida que tu cuerpo se va ajustando a su nuevo peso, pueden aparecer dolores y presiones, una de ellas es la "ciática", un dolor intenso que generalmente empieza en la cadera y se irradia hacia la pierna en la parte de atrás. Cuando sientas ese dolor en tu pierna o en general en los músculos, aplica calor seco en la zona, haz tu práctica de ejercicios comenzando con estiramientos muy leves. Presta atención a tu postura, para agacharte ten mucho cuidado, siempre debes hacerlo flexionando tus rodillas. 

A principio del embarazo es posible que hayas sufrido de algunos dolores de cabeza, ello debido a la cantidad de hormonas, para este periodo es posible que ya puedan estar pasando. Mantenerte muy bien hidratada y dormir lo mejor que puedas en las noches puede evitarlos, si persisten debes consultar con tu profesional a cargo.

Sé que a veces cuando de embarazo se trata, decirnos que durmamos bien es una utopía, hay quienes lo logran, pero si nos preparamos para ello puede minimizar los riesgos de pasar una mala noche. La preparación consiste en aquietarte un poco como mínimo una hora previo a irte a la cama, evita las pantallas y los alimentos pesados como carbohidratos o alimentos que no te caigan muy bien. Puedes usar un aroma relajante en aceites sobre tu cuerpo o difusores de aroma y alguna melodía que te vaya relajando, ir atenuando la luz. Todo ello hace que tu sistema nervioso vaya entrando en la sintonía del sueño, además momento muy propicio para entrar en conexión con tu bebé.

COMO OBSTETRA TE RECOMIENDO
La Relaxina es una hormona que le brinda flexibilidad a tus articulaciones, sobre todo a la columna para que pueda moverse sosteniendo el peso que se va generando hacia adelante. Este movimiento constante de la columna hará que tu centro de gravedad cambie constantemente por lo que puede generarte pérdida del equilibrio en ocasiones. Esta flexibilidad no solo relaja tu columna, también tus otras articulaciones, por lo que puedes sentirte más flexible o tropezar con facilidad, por tu seguridad y la de tu bebé, puede ser un buen momento para contemplar uso de zapatos bajitos, sin tacón, tener cuidado con las superficies húmedas o deslizantes, y estar muy atenta al bajar escaleras.

Cuidarte para evitar resbalar o tropezar no pelea en absoluto con iniciar o mantener una práctica de algún deporte que sea adecuado para tu estado de salud, por el contrario, representa una ventaja puesto que hace que tus músculos estén más tonificados y tus articulaciones más flexibles. Dormir de lado, sobre todo del izquierdo será de mucho más beneficio para ti y tu bebé, puesto que incrementará la cantidad de sangre, oxigenación y nutrientes que llegan a la placenta y al bebé, además, te evitará alteraciones de la respiración durante el sueño. 

Durante el embarazo fluye más sangre a todos tus tejidos, incluyendo los de la boca, es por esto que te puede dar gingivitis del embarazo (encías sensibles y sangrantes), aunque pueda incomodarte un poco, es importante seguir manteniendo un adecuado aseo bucal, evitando que esta se complique y dé paso a infecciones de mayor complejidad, visitar al odontólogo sigue siendo necesario en este periodo de tu gestación.

Después de la semana 20 pueden empezar a aparecer los trastornos hipertensivos asociados al embarazo, como la preeclampsia y la hipertensión gestacional. Es importante controlar tu presión en cada visita al médico, y debes estar muy atenta a síntomas como dolor de cabeza intenso, sensación de pitos en los oídos, visión borrosa o de luces y dolor en la parte superior del abdomen.
COMO DOULA TE INVITO
Estarás escuchando que debes cuidar tu estado de ánimo y las emociones que te llegan, esto lo he mencionado antes, pero se hace necesario recordártelo, si bien es muy importante que mantengamos nuestra salud mental equilibrada, no significa que no puedan habitarte emociones como la tristeza o el miedo. La presión por estar “bien”, para que nuestro bebé esté bien, nos lleva muchas veces a querer olvidar o rechazar lo que estamos experimentando, porque creemos que si ignoramos o dejamos de hablar sobre lo que nos duele, esta sensación desaparecerá y tanto tu como tu bebé van a estar bien. Sin embargo, las emociones no operan así. Por esto te invito a observar las emociones que te habitan, la situación en la que te encuentras en este momento, lo que te genera miedo, para que, a partir de esta observación, puedas iniciar acciones que te brinden mayor bienestar y salud mental.

Si quieres tener prácticas que te ayuden a lograr esto, ¡en nuestro curso prenatal podrás encontrar muchas!, recuerda que nuestro propósito es  acompañarte a fortalecer el vínculo contigo misma y con tu bebé.
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