ABC sobre el parto 

Aunque anatómicamente y biológicamente todas las mujeres estemos diseñadas para parir, cada una vive un proceso totalmente diferente, no solo en la gestación, sino también a la hora de parir.

En esta ocasión tuvimos la oportunidad de conversar con la doctora Vicky Enciso, quien hace parte de nuestro equipo Parir.Co y por supuesto de la res de profesionales aliados.
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La Doctora Vicky es Ginecobstetra, Doula, partera y una apasionada por el parto respetado y el cuidado amoroso desde la gestación. Tuvimos la oportunidad de conversar con ella sobre uno de los temas que causa más inquietud dentro de las mujeres: el parto.

Cuando hablamos del parto vinculamos inmediatamente a sus protagonistas. En primer lugar se encuentra la mamá, que es quien ejerce todo el continente sobre la gestación, además de vivir durante el proceso de gestación un sin fin de cambios hormonales y físicos, en segundo lugar nos encontramos con el bebé, que tiene una tarea bastante importante a la hora del parto, pues este debe activar su cerebro, sus hormonas y demás órganos, para así enviarle señales a su mamá y al cuerpo de esta para así entrar en armonía a la hora de nacer, como último protagonista encontramos a la placenta, está funcionando como un reloj biológico que va comandando la expectativa de vida que tiene nuestro bebé. A estos protagonistas los vamos a llamar fisiológicos.

Pese a que estos son los actores protagónicos del parto, podemos encontrarnos con otros protagonistas que influyen a la hora del parto. Uno de ellos es el componente cultural que está ligado a cuánto sabe la mamá sobre el parto y como se visualiza en ese momento. Por otro lado, están las personas que rodean a esta mamá, ya sea su familia o el personal de Salud, ellos tienen un papel demasiado activo en el parto, tanto así que pueden hacer que el proceso sea más rápido o más lento, más doloroso o más satisfactorio este parto. En cambio, estos son protagonistas externos.

Por otro lado, para tener mayor claridad de lo que sucederá a la hora del parto, debemos conocer que es lo que pasa fisiológicamente con las mujeres. Cuando se ponen de acuerdo los tres protagonistas que mencionamos anteriormente para enviar las señales y avisar que ya va a llegar la hora, las hormonas hacen un trabajo muy importante y este incluye poner en sobre aviso a la mamá para comenzar a preparar no solo su cuerpo sino todo lo que se necesita para el nacimiento. “Durante ese momento aparece también la adrenalina, que es la máxima enemiga del parto, es decir, es enemiga de la oxitocina” cuánto más adrenalina haya, menos oxitocina habrá y esto desencadena en un trabajo de parto con mayor dificultad. Ahora bien, el proceso hormonal comienza con la progesterona, la cual viene sosteniendo el embarazo, esta debe disminuirse en la sangre para desatar otros procesos, luego aparecen los estrógenos, los cuales a diferencia de la progesterona, deben aumentar para ayudar a que las contracciones inicien y finalmente hay que darle paso a la reina del parto, la oxitocina, está se transmite a través de los pulsos del cerebro de la mamá y ayuda a preparar el útero desde semanas antes enviando unas contracciones falsas. Pero, ¿cómo saber que ya estamos en trabajo de parto? Para esto existen tres momentos llamados triple gradiente descendente:

1. Las contracciones deben ser regulares, es decir, con un ritmo prolongado.
2. Las contracciones deben perdurar en el tiempo.
3. Las contracciones deben ir de atrás hacia adelante y de arriba hacia abajo.

Cuando se ponen de acuerdo los tres protagonistas que mencionamos anteriormente para enviar las señales y avisar que ya va a llegar la hora, las hormonas hacen un trabajo muy importante y este incluye poner en sobre aviso a la mamá para comenzar a preparar no solo su cuerpo sino todo lo que se necesita para el nacimiento.

Hablemos ahora sobre las etapas del trabajo de parto.

La primera etapa es el preparto, como su nombre lo indica, es una preparación para el parto, en esta etapa la mamá puede sentirse ansiosa, puede tener contracciones esporádicas y no tan contundentes, si cuello uterino no sufre alteraciones en este proceso.

La segunda etapa es el trabajo de parto activo, en este momento se logra sentir el triple gradiente descendente, el dolor va a ir migrando hacia la pelvis, son dolores más rítmicos y se siente incomoda con el dolor. En este caso se da la dilatación y el borramiento en el cuello uterino. Un dato para tener en cuenta es que, si es el primer parto de la mamá, este proceso se va a dar por separado, pero si es el segundo embarazo es un proceso simultáneo.

La tercera etapa es la fase de transición, donde el dolor alcanza su máximo nivel y transitan en una conexión con el proceso y el nacimiento. Hay una sensación muy importante es esta fase que indica que ya es el momento del parto: las ganas de defecar.

La cuarta esta es la expulsiva, aquí si vamos a necesitar de adrenalina, la mayor cantidad posible, porque es una etapa angustia y de miedo, y está permitirá el proceso de expulsión del bebé. Este es el único momento del trabajo de parto donde la adrenalina será muy útil.

La última etapa es el alumbramiento, es decir, el nacimiento de la placenta. Una vez nace el bebé y está en contacto piel a piel con su mamá, se da la expulsión de la placenta, la cual está mediada por el pico más alto de oxitocina. Cabe aclarar que no habrá desprendimiento de placenta hasta que el bebé se estabilice por completo y pueda respirar solo.

“Cada bebé nace en el tiempo perfecto” ellos saben si necesitan aguardar un poquito más o no.

Otro tema que debemos conocer es la diferencia entre contracción y dilatación. La contracción es cuando las fibras del itero se acortan o se contraen y hacen fuerza hacia abajo, en cambio la dilación es mediada por las contracciones y genera una tensión hacia arriba para ayudar a que el bebé salga. Ambas son fuerzas perpendiculares. La dilatación es la apertura de la cavidad.

Cuando ya comenzamos el trabajo de parto y tomamos la decisión de ir al hospital ¿qué podemos esperar que pase? Una vez llegamos al hospital lo primero que van a hacernos será un tacto, pues esto le permite al personal de Salud determinar en qué dilatación estamos, también se realizará la toma de signos vitales de la mamá y el bebé, esto permite descartar cualquier condición de Salud especial, diferente al parto, también se debe realizar una monitoria fetal, se realizan unos exámenes de rutina y se procede al ingreso y a la hospitalización para el parto. Esto para los casos de bajo riesgo. También es importante saber que las mujeres deben ser canalizadas en todos los casos, solo por si llegar a ocurrir una emergencia, poder actuar rápido.

Conforme el proceso de parto avanza, la monitorización también se vuelve más frecuente, por eso es importante ser consciente de cómo reacciona el cuerpo y hacerle caso a las necesidades.

Existen unos tipos de intervenciones respetuosas a la hora del trabajo de parto que, en la medida que se aplican, ayudan a mejorar este proceso, pero como mencionamos anteriormente, deben ser respetuosas y consensuadas con la mamá, el papá o su acompañante. Si bien la hospitalización no está catalogada como una intervención respetuosa, a Doctora Vicky la menciona, haciendo énfasis en que en la medida que se respeta la intimidad de la mujer en este trabajo de parto se logra convertir en una práctica respetuosa. Otra intervención es la canalización de las venas, se vuelve respetuosa en el momento en que el personal de salud le explica la razón de esta acción a la mamá. También suele ser necesario poner líquidos a la mamá, dependiendo del tipo de trabajo de parto que se esté llevando, esto sirve para hidratar no solo a la mamá, sino también ayudarle al bebé en la recuperación, está practica es conocida como reanimación intrauterina. se encuentra el rompimiento voluntario de la membrana para verificar que todo siga en orden si el proceso está más lento de lo normal. La episiotomía también entra dentro de las intervenciones respetuosas cuando es con consentimiento de la mamá porque ya el agotamiento y el trabajo de parto no fluye, también se encuentra la epidural, que normalmente es solicitada por la mamá al experimentar demasiado dolor, aunque no en todos los casos puede ser aplicada. Finalmente, la última intervención, la reina de las intervenciones, es la cesárea.

La diferencia entre una intervención respetuosa y una que no lo esta está mediada por el lenguaje, desde la explicación y el consentimiento.

Si a una mujer se le explica y ella consciente la explicación a través de una información veraz que no esté infundida por el miedo, sino por la realidad, es más probable que esté de acuerdo con la práctica.

“Hay que demorarse en tomar la decisión de hacer una primera intervención porque cuando se hace esa intervención es muy probable que se deba hacer otra intervención”

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